Tiempo

El tiempo es mi mejor amigo y mi peor enemigo. El tiempo ambiguo del esquizofrénico, el tiempo que fumas, el tiempo que soñamos, el tiempo viajado, el tiempo obsesivo felizmente vivido por un servidor y otros más; el tiempo otorga el valor… valor para hablar de comics, de ideas, de “absurdos delirantes”, de parodia, de cine, de intentos, de música, del fin del mundo, de playas vírgenes ochenteras suicidas. En fin, el tiempo es quien definirá este rollo que hoy mismo inicia e incita a la banda a que lo visite, lo juzgue, lo ame, lo odie o las dos cosas. La pertenencia digital me quitaba el sueño.

domingo, 28 de julio de 2013

Notidisparates informa:


Vaya que Xalapa ha sido nota nacional e internacional (en menos de un mes, un  verano de escándalo para algunos);  y en esta ocasión no se debe a la gobernabilidad defectuosa, provechosa, vergonzosa, endeudada, o a la inundación, al desastre natural.  Tampoco a la criminalidad (ésa nos llega de manera individual y la comentamos entre pasillos y amigos). No omitimos, ni negamos notas relevantes asociadas a estos temas que se han dado –ahora con cierta naturalidad-  durante el transcurso del año, dicen algunos “este año va pasando muy rápido”.  No, nosotros vamos muy rápido. Se nos escurre, esfuma el tiempo entre las ganas,  no sólo en el Estado ni en la Capital, el mundo mismo y la materia de la que cuelga  seguirá  otorgándonos sacudidas.  
Bien, debemos detenernos en dos eventos en los que se ven involucradas dos capitalinas, dos jóvenes, dos hijas, dos mujeres, dos vidas.  La primera de ellas acusada de tráfico de cocaína, después se hablaría de un malentendido; no es nuestro papel hacer juicios, creo que el de nadie, quien toma la batuta son las leyes (prudente es verles como organismos, mayormente infectados)  y en ocasiones éstas se desentienden de sí mismas, vamos, que lo que aporta esta nota es que siempre  exista un evento que faculte la milagrosidad. El objetivo de la chica, ahora de muchos mexicanos, quizá en uno que otro extranjero,  es el acto milagroso; al final ella es liberada  ahora su peregrinaje  ha culminado: Brasil. El Papa latino en su primera visita a Latinoamérica y en el país de mayor “progreso”, el país que se “resuelve”; el acto milagroso de Latinoamérica nace, al llegar a pensarse  convertido en  ese otro, en esa otra nación ajena a la falta, ahora de una tierra prometida.
El otro caso nos lleva a España. Una joven mexicana estudiante, desafortunadamente  es una de las varias víctimas (ajá, igual es xalapeña)  del descarrilamiento de un tren en Santiago de Compostela.  La responsabilidad, la de un sujeto que vivía apresuradamente (vivirá ahora lentamente), rebasando lo  irrebasable.  Ambos casos invitan a dos actos puntuales en los que actualmente vivimos: pensar que en el mejor lugar las cosas no son precisamente un jardín, dándonos un respiro, ante el ya casi aforismo “Otros están peor, además de que se engañan…”. Y  efectivamente, se hace en la forma en la que se presentan los eventos, la iglesia se atribuye sin decirlo, sin construirlo de una idea compartida, la del milagro. El otro por desgracia se construye de la pérdida, de  la muerte,  de las víctimas, de lo que pudo evitarse. El responsable, una víctima de su realidad en la que es mejor ir apresurado para no sentir el derrumbe que, al final siempre te alcanza. Tendrá la oportunidad de reflexionar, ahora, sin premuras aunque para su desdicha serán sólo posibilidades imposibles. Para nosotros aún no.

Pero el mundo gira y otros eventos habrían de salpicarnos: la incredulidad de una baja en la criminalidad nacional ha pasado a ser desde hace algún tiempo  acto milagroso, olvidado o negado como la mayor parte de ocasiones se hace. Michoacán “tierra caliente” arde literalmente y sus llamas, sus humos alcanzan a otros, Guerrero tiene sus propias formas y que decir del resto de la nación que se consume. Acto negado, transferido si quieren, la Selección Nacional de futbol, negados como su patria al triunfo. Varios dan cuenta que ni ahí pueden situar sus anhelos, mucho menos en las de su seguridad social, energética, laboral. Sus hijos  enfrentarán verdaderos retos en conseguir empleos, vidas, y nosotros junto con éstos a privatizaciones que no negamos, podrían traer cambios y en efecto los traerán, algunos serán los que disfrutarán sus ganancias, el resto nos enfrentaremos a nuestras propias responsabilidades; tanto de lo que pasa afuera como lo que pasa adentro -de nosotros-.
En la Z finaliza nuestro abecedario, pero reinicia, en cualquier lugar y forma. Todo puede crecer en cualquier lugar. Definamos qué es lo que crecerá entre la podredumbre, más podredumbre u otra (s) vida (s).



domingo, 21 de julio de 2013

Histriónico




Y el lugar estaba repleto de mujeres, niñas, féminas. Todas ellas en largos vestidos de gala. Parecía que celebraban nuestra llegada; nuestros pasos firmes sobre lo que parecía una alfombra que no llevaba a ningún lugar. Las manos de las chicas querían alcanzarnos, sus manos que al verlas más de cerca eran pálidas, muertas hubiera llegado a considerarles si no fuera porque les veía agitadas,  habidas de tocarnos, llevarnos. Algunas de las mujeres nos reverenciaban, pensé que no era para tanto, sin embargo me gustó la sensación de saberme deseado, pensado como un objeto del deseo. Y tal fue mi vanidad que me quise ver en sus ojos; me acerqué a una de las niñas que corrían presurosas a nuestro encuentro, sus vestimentas del preclásico me inquietaban. Los pequeños tirantes ponían al descubierto unos hombros huesudos, sus carcajaditas combinaban   con la fragilidad de sus huesos. Regresé a los ojos, me busqué en ese rostro verdoso, su parpadeo apresurado no me dejó verme.

El negro, sólo pude verme en el negro.

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Ella representa el arquetipo de la Madre que da origen a las constelaciones en tanto, a la esencia de lo que somos; cuatro arcanos resguardan la superficie de la vida psíquica: la devoción, el amor, el calor y el deleite. El león es el impulso reprimido de todos, responde al mero instinto, vive en nosotros en resguardo, mas siempre libre a salir cuándo le plazca. No tiene reglas, ocasionalmente puede crear las propias –si así lo quiere- y lentamente convertirlas en tolerancia, temple y fuerza.
La mano derecha de la Madre sostiene la máscara eterna de los que habitan la superficie. Le ves, puedes llegar a ella por el origen de la vida y llegar –quizá- al corazón y al espíritu. Ese ojo derrama lágrimas sobre la celebración del hedonismo, el ego disidente que debe permanecer abajo, fluyendo como recordatorio de lo irrepetible. Los cubos, el de abajo encuadra la rigidez y el encierro del tiempo, no permitiéndole correr, se estanca en deberes, en números que castigan en lugar de incrementarse (asimilándose) y abrir posibilidades; además es la bestia a la que encierra, y como dije ésta puede liberarse cuantas veces quiera. El otro cubo mantiene en cautiverio –auto infligido- el prisma de los afectos, del amor comprendido en rededor, libre cuando lo decida. Las cuatro líneas verticales no pretenden un encierro, son los elementos que dan sentido a la fe. 
La línea que corta el cuello derrumba cualquier posibilidad de encontrarse en equilibrio. Las flechas y su dirección llaman si quieren a la autoconciencia, me gusta más el Sí mismo; la corona y las cinco estrellas nos hab
itan, habrán de hallarse en lo etéreo.